Mi trayectoria está marcada por una progresión continua: un BEP, un bachillerato STI en Ingeniería Mecánica, un BTS en diseño de productos industriales y, finalmente, un título de ingeniero mecánico. Estas etapas me han permitido evolucionar a lo largo del tiempo en puestos variados, desde la oficina técnica hasta la formación, pasando por la industrialización.
A lo largo de mi carrera, he tenido la oportunidad de contribuir a proyectos de gran envergadura:
- Dassault Aviation, en la transferencia de competencias del Rafale hacia la India.
- Safran, con actividades de I+T que desembocaron, 10 años más tarde, en el programa RISE, motor de nueva generación, así como en los motores M88 y M51.
- Capgemini y Airbus Aircraft, con la puesta en marcha de un back-office en Marruecos.
Estas experiencias me han enseñado a trabajar en entornos exigentes, donde la precisión técnica y la coordinación humana son esenciales.
Mi llegada a Astek
MaiaSpace, una ambición europea
En un entorno ágil, donde cada equipo avanza a su ritmo, mi trabajo consiste en crear vínculos, identificar incoherencias, resolver conflictos y mantener una visión global del proyecto. Es un rol híbrido entre animador, facilitador y Scrum Master.
El aporte de Astek
Es precisamente lo que aprecio de esta colaboración: Astek sabe posicionar a sus consultores en proyectos donde su experiencia marca la diferencia, ofreciéndoles al mismo tiempo estabilidad y perspectivas a largo plazo.
¿Y mañana?
El sector aeroespacial sigue siendo un universo exigente, en perpetua transformación. Los retos de coordinación, fiabilidad e innovación son inmensos. Mi objetivo es seguir acompañando a MaiaSpace en sus ambiciones de primer nivel en Europa, consolidando un modelo organizativo robusto y orientado al futuro.









